É rase una vez una mañana calurosa en la que un tigre había cazado una liebre.
Apareció un monstruo de la nada, retando al tigre a echarle una carrera y al tigre le pareció bien la idea del monstruo.
Apareció un monstruo de la nada, retando al tigre a echarle una carrera y al tigre le pareció bien la idea del monstruo.
La noche anterior a la carrera, el tigre estaba muy confiado de que iba a ganar. Cuando comenzó la carrera el tigre empezó a correr rápidamente y el monstruo iba muy lento, entonces el tigre se puso a tomar el sol de lo confiado que estaba y después de treinta minutos el monstruo le adelantó. El tigre al verlo reaccionó y se puso a correr de nuevo hasta dejar atrás otra vez al monstruo. Ahora era tal su confianza que el tigre se echó a dormir y tan profundo fue su sueño que el monstruo le adelantó sin que éste se enterase. Estando cerca ya de la meta el monstruo, oyó un ruido y, al girarse, vio al tigre que se acercaba velozmente. El monstruo sacó todas sus fuerzas y corrió todo lo que pudo y, por tan sólo un segundo, ganó la carrera.
Moraleja, no hay nunca que confiarse del más débil, porque vale más el esfuerzo que nada. El monstruo a pesar de correr menos continuó sin parar dando todo lo que podía, en cambio el tigre, que podía dar más, no lo dio por confiar en sí mismo y no valorar a su contrincante por ser más débil que él.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Muy buena historia, muy fiel al cuento original pero muy buena. Lo único malo es que es algo corta pero lo demás bien.
ResponderEliminarJorge Martínez Manzano