E l 27 de junio de 2013, Caperucita acaba de ganar su tercer torneo de karate.
Después de ganar el torneo fue a casa con su madre. Allí, la madre le dijo que fuese a ver a su abuelita, para que le enseñara su nuevo trofeo.
De camino, un lobo intentó atracar a Caperucita pero, en menos de 3 segundos, el lobo ya estaba en el suelo, ya que Caperucita era cinturón negro de karate.
Al llegar a casa de su abuelita, Caperucita dejó el trofeo en la vitrina junto a los otros dos que ya había ganado. Cuando entró en la habitación de su abuelita se la encontró durmiendo. Al rato, la madre de Caperucita la llamó diciéndole que tenía que ir con ella a un recado.
Después de acompañar a su madre al recado, volvió a casa de su abuelita pero, nada más llegar, se encontró la vitrina de los trofeos y algún plato más, rotos por el suelo. Caperucita fue corriendo a ver si su abuelita se encontraba bien. Al entrar en su habitación, se encontró la puerta del armario medio abierta pero su abuelita estaba en la cama, cuando fue a comprobar el estado de su abuelita, le encontró numerosas diferencias, además del olor que desprendía, su nariz más larga y puntiaguda, una boca con muchos más dientes y unas orejas muy grandes. De repente su abuelita se despertó.
-¿Abuelita estás bien?
-Claro que sí hija
-¿Qué te a pasado en los ojos, las orejas, la boca y la nariz?
-Los ojos me los he hecho más grandes pera verte mejor, las orejas para oírte mejor, la nariz para olerte mejor y la boca...
De repente, cuando nadie se lo esperaba, un cazador entró por la puerta.
-¡Caperucita esa no es tu abuelita, es un lobo!
Al darse Caperucita cuenta a tiempo, consiguió inmovilizar al lobo parar que el cazador pudiera atraparlo.
Después de que el cazador atrapara al lobo, Caperucita encontró a su abuelita durmiendo en el armario.



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