jueves, 5 de diciembre de 2013

LA GATA CON BOTAS por Eva Álvarez
Ilustrado por Lorena Hevia



É rase una vez, en un lugar no muy lejano, una pequeña gatita llamada Vuki. Esta gatita tenía unos ojos verdes claros gigantes con unos bigotes muy largos y finos, todo su cuerpo era blanco, excepto sus patas, que eran negras.
Un día, la dueña de su madre decidió regalar a la gatita a una de sus parientas, y envió a Vuki a la otra punta del país. Su nueva dueña era una anciana que hacia deliciosas galletas y tenía la mayor colección de platas que nunca Vuki había visto. Pero pronto las cosas se complicaron, la anciana tenía que pagar mucho dinero al banco para poder seguí viviendo en su casa ya que, vendiendo sus galletas, no le llegaba.
      Vuki tuvo una gran idea y cogió unas botas viejas que tenía la anciana y decidió salir a la calle para hacer justicia. Empezó por uno de los trabajadores del banco, primero se coló en su casa como una gata inocente y más tarde se llevó todas las joyas que había allí dentro. Por la mañana, las colocó debajo en la puerta de la anciana esperando a que se las encontrara, y así fue, pero, como ella suponía, no tenía suficiente dinero todavía. Esa noche, volvió a las andadas, y la siguiente, y la siguiente y así durante casi todo un mes. Todos los banqueros llamaban a la policía alarmados por el robo, pero ni las cámaras de seguridad de sus casas, ni siquiera ellos, podían haber visto a cualquier ladrón.
      A los pocos días, la anciana entregó todas las joyas en el banco. Los banqueros, reconociendo sus joyas, echaron a la anciana a patadas y llamaron a la policía. La pobre anciana, que no tenía culpa de nada, tuvo que devolver todas las joyas y pasarse mucho tiempo en la cárcel, pero ella no debajo de pensar que, quien fuera que la ayudaba, lo hacía con buena intención. Así fue como una gata de pueblo, se volvió una ladrona de ciudad.



1 comentario:

  1. Este cuento me parece muy original, al principio parece aburrido, pero cuando sigues leyendo es más interesante y no te esperas el final. Además está bien redactado.
    Sofía Campillo 3ºC

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