miércoles, 8 de enero de 2014

LOS TRES CHUNGUITOS por Sergio González
Ilustrado por ...



H abía una vez tres chicos que vivían en una ciudad y se creían los más chungos, por eso los llamaban los tres chunguitos.
Un día, los tres amigos paseaban tranquilamente por un parque cuando se encontraron a un delincuente que se dedicaba a robar y matar a sus víctimas. Los tres chinguitos dejaron de serlo tanto y nada más verlo, echaron a correr como unos condenados, pero el asesino los siguió durante todo el camino. Al ver que no paraba de seguirles, decidieron subirse cada uno a un árbol del parque y construirse una pequeña casa para quedarse hasta que se marchara.
      El primero la construyó con ramas y hojas de ese árbol, por lo que no duró mucho y el asesino lo atrapó. El segundo la hizo con palos gruesos más resistentes aunque no tardó en derrumbarse también. Pero el tercero la hizo de tablas de madera del tronco de su árbol y era casi indestructible, por lo que el asesino se cansó de esperar y se fue.

EL REGRESO DE AURORA por Clara Menéndez
Ilustrado por Marta Suárez



A urora ha despertado. Ella ha madurado y ahora es una muchacha joven y extrovertida; es una persona, además, fuerte y valiente. Cuando ha abierto los ojos, se encontraba en una caseta del bosque cercana a su hogar. Se ha levantado de la cama, ha mirado al frente y se ha dirigido al frondoso conjunto de árboles.
Cerca de allí estaba la casa de un rico señor mayor que, físicamente, se encuentra mejorable. Junto con él y dos de las hadas madrinas (la tercera había fallecido de un ataque al corazón) conforman un equipo con el que colabora la mascota del hombre, un cerdo parlanchín y juguetón.
      Todos ellos quedan para ir unidos al castillo pero, cuando llegan, se encuentran con un triste panorama: todas las personas que se hallaban en el castillo están dormidas por culpa de un líquido envenenado que alguien había vertido sobre una de las bebidas principales de la fiesta que estaban celebrando. Al final, toman la decisión de acostar a toda aquella gente en los dormitorios del castillo.
      Al cabo de unos días durmiendo en habitaciones frías y oscuras, aquella gente despierta con una cogorza impresionante y, para celebrar aquel acontecimiento, acaban de festejar el baile que habían dejado a medias.