É rase una vez, en un bosque, una familia de lobos, mamá loba, papá lobo, y los tres hermanos lobitos. Cuando los lobitos se hicieron mayores, sus padres les dijeron que fueran buscando un lugar en el que vivir cuando se independizaran y quisieran formar una familia.
Entonces, se pusieron a buscar y, al poco tiempo, el hermano mayor de los tres lobos encontró una grieta en un árbol enorme poder refugiarse y pensó que era el lugar idóneo para pasar el resto de su vida. Cuando los padres de los hermanos vieron el nuevo hogar del hermano mayor, le dijeron que era muy peligroso vivir en un árbol, porque los animales que antes vivian en su nuevo hogar podían atacarle para recuperarlo, pero el lobo les ignoró y se quedó en el árbol.
Los otros dos hermanos lobo, el mediano y el pequeño, decidieron ponerse a buscar un lugar en el que vivir juntos, cosa que a sus padres le pareció bien para que se ayudaran mutuamente. Después de haber pasado un tiempo buscando la casa ideal, encontraron una cueva muy bien cuidada, y decidieron quedarse en ella el resto de su vida pero, cuando habían acabado de ordenarla y prepararla, el hermano mediano le tendió una trampa al pequeño para quedarse él con la bonita cueva.
Al ver que el hermano pequeño era incapaz de encontrar una casa, sus padres le dijeron que se fuera a vivir con ellos y heredaría la casa en la que llevaba viviendo toda su vida, al oír esto, a los otros dos hermanos lobo no les importó porque ellos ya tenían una bonita casa para cada uno.
Sin embargo, cuando los lobos se durmieron en las casas nuevas, el hermano mayor fue atacado por todas las criaturas que vivían antes que él en el árbol y le echaron a golpes, pero eso no le preocupo lo más mínimo y se fue a vivir con su hermano mediano a la bonita cueva. Durante la noche oyeron que alguien se acercaba a la cueva, era el oso. Entonces entendieron por qué estaba tan bien cuidada, ¡era el lugar de hibernación de un oso! Y como éste se enterara de que estaban en ella, se los comería. Entonces decidieron salir de la cueva mientras el oso dormía. Una vez fuera, no sabían que hacer. Decidieron ir a la casa de sus padres, quienes les dejaron entrar a cambio de una disculpa por no haberles hecho caso y por haberse portado mal con su hermano pequeño. Así, todos volvieron a vivir con sus padres, fueron felices y comieron lombrices.
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