La música sonaba demasiado alta, como todas las tardes desde hacía meses. La madre de caperucita estaba harta de recibir quejas constantes de los vecinos, que ya se sabían de memoria las canciones de AC/DC y Metallica por oírlas tarde tras tarde procedentes de aquel cuarto piso en un edificio de la Gran Vía de Madrid.
Una oscura tarde de viernes, la madre de Caperucita entró en la habitación de ésta cuando sonaba Highway to Hell y Caperucita estaba saltando en su cama simulando que estaba en un concierto. Su madre quitó la música repentinamente y Caperucita enfureció.
-¿Pero qué haces?
-Hija, debes ir a casa de tu abuela, que tiene gripe, y llevarle miel, leche y un pastel.
-Está bien...
-Está bien...
Caperucita cogió lo que le encargó su madre y puso rumbo a casa de su abuela, pero... Se encontró con su amigo Manu, con el que su madre le había prohibido juntarse demasiado, porque decía que no era una buena influencia.
-¿A dónde vas Caperucita?- Dijo Manu.
-A casa de mi abuela, a llevarle unas cosas que me mandó mi madre.
-¿Por qué no vienes conmigo? Tengo dos entradas para un concierto de rok que empieza en media hora.
-¡Genial!
Los dos amigos fueron camino del concierto, y como la madre de Caperucita vio que esta no regresaba a casa, decidió salir a la calle y buscarla. Tras unos minutos caminando, se la encontró en la cola para entrar en un concierto con su amigo Manu, y fue directa hacia los jóvenes.
-¿Se puede saber qué haces aquí?
-Mamá... Es que me encontré a Manu y me ha invitado al concierto.
-No se enfade con ella... Tome la entrada, vaya usted al concierto con Caperucita.-Dijo el amigo.
-No creo que sea una buena idea...Dijo la madre.
-Pues claro que sí.-Intervino Caperucita.



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