miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL GUITARRISTA DEL METRO por Jorge Martínez
Ilustrado por …



-O tro día más sin dinero, no tengo ni para comer.- Pienso mientras veo como el tren cierra sus puertas y comienza su camino hacia Atocha y después a las afueras de Madrid mientras yo sigo aquí.
No sé ya los meses que llevo intentando ganarme la vida, intentar sacar a mi familia adelante, pero ahora solo tengo mi guitarra. Intento ganar algo de dinero para tener para comer, tocando en el metro de Sol, pero la gente no entiende el arte. Sin embargo, un vagabundo, que lo único que hace es estar de rodillas, da pena y le dan dinero para un bocadillo, pero no quiero ganarme la vida así, quiero triunfar.
      Siento desesperación, estoy cansado, me rindo, quiero acabar con esto ya. Me levanto, me acerco a las vías, cierro los ojos y me dejo caer hacia mi fin.
      Algo me agarra del brazo, impidiendo que me arroje a las vías. Me giro para ver quién es mi salvador, y veo a un hombre moreno (más bien negro), que tenía un aire a Morgan Freeman y con un traje negro y un sombrero tipo mafioso de color negro.
      -¿Qué haces?- me pregunta.
      - Solo quiero acabar con esto.- respondo medio lloroso
      - Escucha, en hora punta comienzas a tocar y cantas una canción.- me dice
      -¡Qué!, pero si no se cantar.- le respondo.
      - Tú hazlo y ahora vete.- y me empuja hacia el banco
      Me siento y cuando vuelvo a fijarme, ha desaparecido.
      Espero hasta las dos y me fijo que ya empieza a llenarse de gente. Entonces empiezo a cantar y tocar. No entiendo el por qué, pero la gente se está fijando en mí, comienzo a subir la intensidad y canto más alto. El público me aplaude, y me da dinero, pero yo sigo cantando. Como si de un impulso se tratase, me levanto y subo escaleras arriba hasta la Puerta del Sol, mientras me sigue todo el mundo. Ya en la plaza, sigo cantando. Se sigue acercando gente hasta que, al final, toda la plaza se llenó de gente y cuando acabé, el público rompió en aplausos.
      Es increíble, lo he logrado. Agradezco al público por su atención. De repente veo a una persona alta, rubia, algo blanquito (que se parecía a Matt Damon), que lleva una chupa de cuero crema y unos vaqueros.
      -¡Maravilloso, simplemente brutal!- me dice mientras aplaude
      - Gracias- le respondo
      - Quiero tu voz chaval, ¿quieres hacer un cd para mi compañía Hollywood Records?
      - Por supuesto, sería un placer- digo medio lloroso
      - Ten mi tarjeta.- dice mientras me la da y se sube en un coche.
      Tras esto miro al cielo, dándole las gracias a esa especie de Ángel que me ha ayudado a cumplir mi sueño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario