É rase una vez una pequeña aldea, llamada Españita, en la que vivían tres ponis trillizos con su madre: Pepito, Clodovesia y Rafael. Cuando cumplieron la mayoría de edad, se marcharon a Franciota en busca de trabajo. Así que cogieron un barco y zarparon en busca de un nuevo futuro.
Cuando llegaron, se fue cada uno por su lado, llevando móvil por si ocurría cualquier cosa. Pepito empezó creando una casa de chocolate, pero el olor atrajo a una piraña voladora, y se la comió. Como ésta tenia mucho hambre, persiguió al poni, que intento llamar desesperadamente a alguno de sus hermanos. Pero se le olvidaba una cosa… No tenía dedos. Así que, como no pudo telefonear, el pez se lo comió, y fue a por Clodovesia, a la que podía ver de lejos. Estaba cavando un profundo hoyo, que probablemente ni ella sabía para qué. Al ver al asesino de su trillizo, salió corriendo, pero se dio cuenta de que estaba despeinada, así que paro a peinarse, y la piraña aprovecho para comérsela. Ahora sólo quedaba Rafael. Él observaba todo desde un árbol, así que, como fue el único listo, se fue corriendo a Españita. Mejor la crisis a que le coma una piraña.
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