É rase una vez tres cerditos que eran hermanos. Cada uno de ellos tenía que hacer su casa. Entonces, uno de ellos, el más pequeño y más vago, la hizo de paja, así tardaría poco en hacerla y no se cansaría. El mediano la hizo de madera pensando que resistiría a todo. Y el mayor la hizo de ladrillos; sabía que tardaría mucho en hacerla, pero así tendría una casa segura.
Pasaron los días y los cerditos ya tenían sus casas, pero un día, un lobo hambriento se quiso comer a los cerditos. Fue a la casa de paja y sopló y sopló y la casa se derrumbó. El cerdito se fue corriendo a casa del hermano, pero el lobo le siguió. Sopló y sopló y la casa de madera también se derrumbó. Los dos cerditos fueron a casa del hermano mayor, pero el lobo también les siguió. El lobo sopló y sopló tan, tan fuerte, que echó a los cerditos fuera del cuento y se quedó con la casa de ladrillos, donde el lobo sabía que no le pasaría nada.
Me ha gustado este cuento porque, aunque casi todo sea igual que el original, el final es bastante diferente al que nos imaginamos todos.
ResponderEliminarAna Suárez 3ºD
Cuando empece a leer el cuento me parecio un cuento igual al original pero en cuanto leí el final me pareció muy bueno; original y cómico a la vez.
ResponderEliminarAlberto Granda 3ºC
Estoy de acuerdo con Alberto al empezarlo a leer parece el original pero en el final cambia todo, muy original!
ResponderEliminarPablo Hevia 3ºC