viernes, 6 de diciembre de 2013

CAPERUCITA FOSFORITA por Eva del Arco
Ilustrado por Nerea Granda


Había una vez una niña llamada Ro, era muy pálida y rubia. Un día llegó a casa del colegio y le dijo a su madre: “Quiero una caperuza como la de mi amiga Silvia, todos la llaman Caperucita Roja”. La madre de Ro fue a la habitación y cogió lana roja para tejerle una caperuza, pero Ro cogió otra lana, de color amarillo fosforito y dijo: “No, no, roja no, yo soy especial y quiero brillar, hazme una caperuza fosforita".
      Al día siguiente Ro fue a clase con su caperuza fosforita muy contenta, pero en cuanto Silvia la vio, se rio de ella y le tiró la caperuza a un charco de barro. Todos los niños se rieron de ella y empezaron a llamarla Caperucita embarrada. Ro cogió su caperuza llena de barro y se fue llorando a casa.
      Su madre le lavó la caperuza y al día siguiente se la puso otra vez, pero Silvia se la volvió a tirar al barro. Ro esta vez no se puso a llorar, se enfadó mucho y le dijo a Silvia que por qué siempre tenía que tirarle su Caperuza al barro, no dejó tiempo a que Silvia respondiera y la empujó al barro. La niña de la caperuza roja se quedó en el suelo llena de barro y esta vez de quien todo el mundo se rio fue de ella.

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