jueves, 12 de diciembre de 2013

LA BELLA Y LA BESTIA por Sara Balán
Ilustrado por Laura Martínez



É rase una vez, una bella misteriosa que vivía en un pueblo llamado Axelion; esta chica vivía en una casa sola. Solamente salía de vez en cuando de noche y por eso se dejaba ver poco. Tenía mala fama porque algunas noches, las noches de luna llena, se escuchaban ruidos extraños procedentes de su extraña casa, hasta que un día se encontró un cadáver sin sangre corriéndole por las venas.
      El pueblo, sin dudarlo un segundo, la acusó de aquel suceso y, con antorchas en las manos, fueron a echarla del pueblo. Ella mató a algunos de los guardias y, entre maldiciones, escapó del pueblo corriendo entre las sombras del bosque, jurando volver para vengarse.
      Era invierno y nevaba mucho, entonces necesitaba encontrar un lugar para refugiarse. Después de mucho buscar, la noche más fría, encontró una mansión aparentemente abandonada con estatuas en el jardín con expresiones tétricas. Sin dudarlo entró en la mansión, se puso a inspeccionarla y llegó a una sala llena de telarañas, cortinas de seda y estatuas haciendo sombras tenebrosas en la pared. En el centro de la sala, cerca de la ventana, había un corazón humano que, sorprendentemente, seguía bombeando, lo que indicaba que estaba vivo. A Bella de dio hambre y fue a cogerlo. De pronto, una figura enorme cubierta de escamas con una boca acorde a su tamaño y unos afilados dientes, pero con un atuendo elegante, la sorprendió. Con una voz ronca y escalofriante le dijo que se marchase pero, para su sorpresa, ella no se asustó, lo que le hizo darse cuenta de que ella era aquella a quien esperaba y le dijo: "Sabría que vendrías, te estaba esperando", cogió su corazón y se lo tendió, pero ella le dijo: "No puedo aceptarlo" entonces Bestia le respondió: "Si no lo aceptas, morirás" y ella le dijo: "Ya lo sé. Es el destino". Comérselo era su única forma de sobrevivir. Así, ella se marchitó poco a poco y su vida se extinguió en los brazos de él.

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