viernes, 20 de diciembre de 2013

LOS TRES RATONCITOS por Daniel de Fátima
Ilustrado por …



É rase una vez tres ratones que vivían en una casa abandonada. El padre y la madre se habían ido un día a buscar comida pero no volvieron jamás, por lo tanto, los tres hermanos ratones vivían solos en esa casa llena de peligros.
Un día como otro cualquiera, despertaron y se dieron cuenta de que no les quedaba comida para sobrevivir, ya que ninguno de los tres se atrevía a salir fuera a buscar comida. Decidieron salir los tres juntos sin separarse y siempre pegados a la pared. Así seria más difícil verlos y, por lo tanto, correrían menos peligro.
      Una vez fuera de la casa, vieron un hermoso paisaje que nunca antes habían visto. El menor de los tres hermanos, vio a su derecha una basura y los tres fueron a ver si había algo y… ¡tuvieron suerte! Había más de media manzana, un trozo de queso roquefort y un plátano a medias pero, cuando se lo estaban llevando a casa vieron a lo lejos dos puntitos blancos perseguidos de un punto mayor a lo lejos. Ellos fueron a dejar la comida en su guarida y salieron a ver qué era eso que corría y se dieron cuenta de que eran ¡SU PADRE Y SU MADRE! pero ¡VENIAN PERSEGUIDOS DEL GATO MÁS FIERO DE LOS ALREDEDORES! Los tres hermanos echaron a correr hacia ellos para intentar salvarlos pero, el hermano mas mayor de los tres, pensó en tenderle una trampa al gato, cosa en la que los otros dos hermanos estuvieron de acuerdo.
      Se pusieron en un árbol con uno hilo enrollado que habían encontrado en la basura, el padre y la madre se acercaron corriendo hacia el árbol con el gato pisándoles los talones y, justo cuando pasó el gato por encima del hilo, los tres hermanos sacaron la máxima fuerza posible y tiraron de la cuerda. Automáticamente el gato se quedó enganchado con una pata en el hilo y no pudo correr más. Engancharon la parte de arriba del hilo a la copa del árbol y el gato se quedó medio colgando de una pata.
      Los tres hermanitos bajaron corriendo del árbol y se fueron a abrazar a sus padres. Los tres al unísono les dijeron a sus padres que les daban por muertos, pero ellos les contaron que se habían perdido y se quedaron a vivir en otro sitio. Los tres se volvieron a su verdadera casa muy felices y comieron perdices.

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