domingo, 8 de diciembre de 2013

CAPERUCITA ROJA por Iván Fernández
Ilustrado por Ana V. Suárez


É Érase una vez una señora, de unos sesenta años, que vivía en California, en una pequeña casa de los años 50. La señora se llamaba Lissa, y tenia una nieta llamada María, que era una mexicana con síndrome de down (a la que llamaban caperucita roja, por las caperuzas que le hacia su abuela y siempre llevaba puestas) que vivía con Susanne, la hija de María, en una urbanización de alto standing en las afueras de California.
      Lissa, iba casi todos los días a aquella urbanización a ver a su nieta, que necesitaba algo más de cuidados que los que su madre adoptiva le podía dar. Para llegar hasta esta urbanización en la otra punta de California, Lissa cogía la línea de autobuses L145, una línea algo peligrosa ya que pasaba por barrios marginales. Un día de mucha lluvia, que Lissa iba sola en el bus, una moto empezó a acelerar al lado del autobús hasta ponerse delante y obligar al conductor a parar el bus. El hombre de la moto iba con un pasamontañas y tenía muy mala pinta. Obligó al conductor a abrir la puerta, se subió, y así, de repente, lo apuñalo. Lissa no daba crédito a lo que veían sus ojos, ahora estaba sola en el bus y con un asesino dentro en un día sin gente por la calle. El asesino le quitó el móvil (aparato que Lissa no manejaba del todo bien), y en la agenda vio la dirección de su nieta y una alarma para acordarse de ir a visitarla. El asesino sabía que aquel era un barrio rico, así que se vistió con las ropas de la abuela, a la que dejó encerrada en el baño del autobús, y se dispuso a ir con la moto y vestido de abuela a robar a la pobre niña. Tras un largo viaje, llegó a la casa, abrió con las llaves que le había quitado a Lissa, y con las ropas de esta y una peluca, busco a la niña, para matarla y así robar tranquilamente en aquella casona.
      La encontró, y la pobre no apreció el cambio de su abuela a aquel mal hombre disfrazado, la niña dijo:
      -A-bu-bu-e-l-l-aa-a
      -¿Qué pasa cariño?- dijo el hombre
      -¿P-PP-qe-tii-i-ee-e-n-es- b-barb-a-a?
      -Porque…TE VOY A MATAR!!
      -No llores, querida hermanita- decía él-, yo tengo una idea para encontrar el camino de regreso a casa.
      La niña que parecía no enterarse de nada, apreció el peligro y empezó a llorar. El asesino, mientras pensaba lo cruel que era matar a una niña con una discapacitada mental, fue asaltado por la policía. Le quitaron el arma y se lo llevaron, detenido. A la niña le espera una larga vida y a él unos cuantos años de cárcel.
      La policía llegó a tiempo porque Lissa llevaba un pulsador médico contra infartos y, cuando lo pulsó en el autobús, una ambulancia fue hasta allí, la sacaron y Lissa avisó a la policía de lo que estaba pasando, logrando así salvar a su pobre nieta.



3 comentarios:

  1. Me ha parecido un cuento bastante interesante y además un poco gracioso, lo que aumentó mi atención al leerlo- Alejandro Reis Baigorri

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  2. Me ha parecido una versión del clásico muy innovadora y original. La verdad es que me ha encantado. Aunque en la parte del diálogo entre el asesino y la niña con síndrome de down me lié un poco, dado que el asesino en cuestión iba disfrazado de anciana y se refería a su nieta como hermana, me ha resultado bastante entretenido.

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  3. Este cuento reune varios de la las cosas ahora mas frecuentes en esta sociedad como asaltar a ancianitas discapacidades mentales y padres adoptivos. Todo ello con un toque de humor, me parece un cuento realmente bueno.
    Pablo Suárez 3°D

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